Hemos tardado muchos siglos pero estamos próximos a lograr el rescate.
Con los informes historiográficos sabemos que en el año 2011 comenzó el gran descubrimiento y el inicio de la tecnología Leptosísmica Incapsular. Fueron ocho siglos con todos los altibajos, dudas, fallas, desilusiones y conquistas.
La punta del isberg la brindó un débil anciano Turval o Curval que en las clases de una profesora- dicen que llamada Aliana- se dio cuenta de una clave investigativa.
Este Turval tenía un cierto desequilibrio; la lectura de la Ilíada fue el detonante que si bien le sugirió los vínculos secretos entre la ciudad de Bonasires (antes Buenos Aires) y Atenas, por otro lado lo llevó a la internación en un establecimiento psiquiátrico donde se esfumaron sus días de la forma más impiadosa.
La intuición de Turval fue captada por la nación que entonces se llamaba China (origen de la actual Chanasia, el doble de aquella).
Los chinois compitieron con los yanquinos. Los chinois ganaron al valerse de una estratagema muy simple e ingeniosa: en cinco años enviaron doscientos millones de sus familias a lo que ahora es la Republiqueta de Bonasires con lo cual coparon todas las actividades y funciones; así pudieron capturar las ‘Memorias’ e ‘Informes’ de ese oscuro hombre que se encontraba bastante pirado.
De ahí partieron los estudios y experimentos que hicieron factible lo que ahora estamos seguros de conseguir: el Túnel Raquiestésico Submarino que hizo posible al Arqueólogo Mundanorsiff detectar a dos mil metros debajo del fondo del Atlántico la gran Potenbuersa, civilización anterior a la Atlántida, y las galerías que conectaban Atenas con la antigua Buenos Aires. Cuando se complete esa investigación se llevarán los objetos rescatados al Museo Tresfésico de la Escuela Universal de la Letrita, en la Ciudad Casareros, para enseñanza de las nuevas juventudes.